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21 julio 2007

Prohibido dibujar (a quien cobra por existir)

Como ochentero que soy (de los de nacimiento, no de los de llevar tupé y matarse en un R5 Copa Turbo) nací justo a tiempo para que la tecnología saliese del huevo ante mi cara. Jugaba en el recreo de preescolar con maquinitas de Game&Watch con cutrísimas pantallas LCD y en segundo de EGB (2º de primaria, para las nenazas de ahora) ya tenía mi flamante NES en el salón para disfrutar de joyas como Super Mario Bros 3, era el único de mi casa que sabía programar el vídeo y cada vez que pasaba por una tienda de cacharros electrónicos se me salían los ojos de las órbitas.

A finales del 96 tuve mi primer contacto con Internet y no hubo vuelta atrás. En el 99 subía mi primera página web a Geocities y... el caso es que tengo algo de experiencia en esta red que todos usamos. Tal vez soy yo, o tal vez es mi generación.

No parece ocurrir lo mismo con el magistrado de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, que ayer mismo mandó retirar de los quioscos todos los ejemplares posibles de la revista El Jueves para evitar la difusión de esta viñeta.

Y es que ya cerca del final de la primera década del S. XXI, parece complicado que a alguien se le pueda olvidar la existencia de Internet, o su gigantesca capacidad de difusión. Parece ser que finalmente, nuestro amigo el juez, ha metido la pata hasta el fondo, consiguiendo mucha más repercusión de la que habría tenido esa portada si no se hubiera montado este tinglado más propio de la Rusia soviética que de la Europa de los 27 (exceptuando a Polonia, que ya sabemos cómo se las gastan los majetes que son los que mandan en su gobierno).

Cabe preguntarse qué habría pasado si, en lugar de dos miembros de la familia española que menos impuestos paga en función de su renta (cero absoluto, es más, cobran por no trabajar), los protagonistas de la viñeta hubieran sido, por ejemplo, el presidente del gobierno y su señora esposa. La respuesta es NADA. Probablemente porque, aunque no se trate de mantener el sistema monárquico, muchos no quieren oír hablar de república, por estúpido que suene. Para muchos, recuperar una república, el sistema lógico de los países civilizados, donde todos y cada uno de los ciudadanos tienen los mismos derechos, supone declarar vencedores a los rojos en la guerra civil, y por ahí no están dispuestos a pasar, pues la fortuna de sus familias se construyó sobre los cimientos de la dictadura fascista del general Patxi.

¿Por qué todo este rollo de la República? Porque considero que más que en el dibujo, la clave del secuestro de la publicación reside en la frase que lo acompaña.

¿Te das cuenta? Si te quedas preñada... ¡esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!

La Constitución Española no está preparada para la igualdad, y nos lo demuestran cortando nuestra libertad de expresión.

Un saludo.

22 febrero 2007

Hay que ver cómo sois...

Cuando me aburro una de las cosas que hago es mirar las estadísticas de las visitas del blog, y muchas veces me llevo sorpresas. Unas veces por picos en el número de visitas, y otras, como hoy por ver cómo llega la gente a este rinconcito de la blogosfera. Y mirando mirando... veo que alguien ha entrado buscando "metodos alternativos de masturbacion".

Pero no contento con reírme de esta curiosidad, más abajo sigo mirando y alguien ha entrado buscando "cuando un tio eyacula a que se debe". Esta es para premio, de verdad. Espero con ansia el día en que empleen la lógica difusa para ofrecer resultados en los buscadores. Y si no, ojito: solo me aparece windows clasico desaparecido estilo windows xp "windows xp".

La siguiente es simplemente genial: me gusta linux pero me siento frustrado porque windows esta en todas partes. Coincido con el amigo visitante :D

Otros, en lugar de emular al gran Onán, intentan encontrar en mí las formas de complacer a una mujer. Me halaga, y mi chica no tiene quejas :P

A medida que avanzo, caigo de la burra. La mayoría de los que visitan este blog son una panda de pajilleros: onanistas graficos. O_o

Algunos me confieren la sabiduría de los grandes analistas políticos... "diferencia entre ideología política de izquierdas y derechas en españa 2007".

Y otros siguen dale que te pego, navegando con la mano que no es... "tecnicas para no correrse".

Mientras otros encumbran a mi antro... "nombres de antros mas importantes", los demás siguen con lo de siempre: "a que se debe el sabor del semen de hombre". Menos mal que especifica "el semen de hombre". Preguntas acerca de otras especies requerirían tratar esto con un post entero...

Con lo cual: Mejor no sacar conclusiones. <----Ojo a la paradoja

No, en serio. Me he reído un rato viendo todo esto. Gracias a todos por venir, aunque sea con términos de búsqueda bastante raritos. Un saludo, degeneraos ;-)

11 enero 2007

Desde el mismo inicio

Sacerdotes y putas los ha habido desde siempre. Unos, destinados a cubrir el espacio de libertinaje espiritual, las otras, destinadas a proporcionar libertinaje corporal. Y ciertamente han sido necesarios.

Por una parte, la religión ha cumplido la función de crear la moral, ente abstracto donde los haya, que no puede emanar ni justificarse con la ciencia, pilar indiscutible de la razón humana. He aquí la razón única para la existencia de las religiones.

Se puede afirmar que el tiempo de las religiones ya pasó. Cumplido su cometido en favor de la humanidad son completamente prescindibles, por mucho que intenten ahora ocupar parcelas del conocimiento pertenecientes a la ciencia. Ahora solamente sirven como instrumento de represión: El miedo y el premio, la amenaza del azote, la promesa de la caricia, la pastilla que te ayudará a olvidar lo poco relevante de nuestra realidad: solamente somos un peldaño más en la escala evolutiva.

Por otra parte, las putas. Producto "underground" de la necesidad sexual de una humanidad cohibida bajo los tabúes impuestos por una moral erróneamente radicada, significaron el exponente primero del ideal capitalista: había demanda, era necesaria la oferta.

Hoy, con la evolución de la moral, la ciencia y la tecnología, la prostitución se enfrenta a un desafío similar al de la religión.
En primer lugar, la eliminación de ciertos tabúes en la moral colectiva, ha generado una especie de red de sexo gratuito, impensable fuera de la clandestinidad en tiempos pasados. ¿Se imaginan a las prostitutas reclamando el cobro de un canon a las revistas de contactos?
En segundo lugar, los avances en la tecnología permiten, o más bien permitirán, métodos alternativos de desahogo sexual, que por calidad, economía o seguridad, podrían desgastar el negocio de la prostitución tal como lo conocemos.

Nunca lo han tenido tan difícil. Ni los sacerdotes ni las putas. El miedo a desaparecer, a dejar de ser necesarios los lleva a exagerar sus bondades hasta el esperpento: Unos defendiendo el creacionismo, en contra de la realidad, las otras aumentando sus atributos en el quirófano, en contra de la naturalidad.

Algún día desaparecerán, dejando solamente el recuerdo de la simbiosis más antigua que jamás hemos conocido entre profesiones. Viva la evolución.

23 diciembre 2006

La mejor carta de separación de todos los tiempos

He estado pensando un rato si era conveniente publicar esto, pero ¡qué demonios! Ahora que me he lanzado con lo de las traducciones ¿por qué no? Aviso que el lenguaje no es apto para todos los públicos.

Dice así:


Querida Connie.

Sé que el asesor dijo que no deberíamos tener contacto durante nuestro periodo de separación, pero no podía esperar más.

El día que te fuiste, juré que nunca te volvería a hablar, pero resultaron ser solamente las palabras del niño despechado que había en mi interior. Hasta ahora, me negaba a ser yo quien diese el primera paso. En mis fantasías, eras siempre tú la que volvía arrastrándose hasta mi. Creo que era algo que me pedía mi orgullo. Pero ahora veo que mi orgullo me ha hecho perder muchas cosas. Estoy cansado de fingir que no te echo de menos. Ya no me importa hacer el ridículo. No me importa quién dé el primer paso mientras alguno de los dos lo haga. Tal vez es hora de que nuestros corazones hablen tan alto como nuestro dolor.

Esto es lo que dice mi corazón, Connie: "No hay nadie como tú, Connie. Te busco en los ojos y en los pechos de cada mujer que veo, pero no son tú. Ni de lejos."

Hace dos semanas, conocí a una chica en Flamingos y me llevó a su casa. No lo digo para herirte, pero intenta imaginarte mi grado de desesperación. Ella era joven, unos 19 años; con uno de esos cuerpos perfectos que solamente te pueden dar la juventud y tal vez toda una vida patinando sobre hielo. Quiero decir: un cuerpo simplemente perfecto. Unas tetitas que ni te imaginas y un trasero como los que nadie querría soltar. El sueño de cualquier hombre, ¿verdad?

Nada más sentarme en el sofá, fulminado por la impresión, pensé: mira todas las cosas importantes que hemos hecho en nuestra vida. ¡Es todo tan superficial! ¿Qué significa un cuerpo perfecto? ¿Acaso hace que sea mejor en la cama? Bueno, en este caso, si, pero ya verás a dónde quiero llegar. ¿Es por eso mejor persona? ¿Tiene ella mejor corazón que mi moderadamente atractiva Connie? Lo dudo. Y realmente nunca lo había pensado antes. No sé, tal vez es sólo que estoy madurando.

Luego, después de que se tragase poco menos que medio litro de mi yogur, me puse a pensar: "¿Por qué me siento tan vacío?" No era sólo a causa de su impecable técnica, o de su pícara y desvergonzada hambre, sino que había algo más. Un entristecedor sentimiento de pérdida. ¿Por qué me sentía tan incompleto? Y entonces me di cuenta. No sentía lo mismo porque no estabas allí para verlo. ¿Sabes lo que quiero decir? Nada parece lo mismo sin ti. Jesús, Connie, me estoy volviendo loco sin ti. Y todo cuanto hago me recuerda a ti.

¿Te acuerdas de Carol, aquella madre soltera que conocimos cuando nos fuimos de vacaciones a la casa rural el año pasado? Pues la semana pasada vino a mi casa con una tartera de lasaña. Dijo que estaba segura de que sin una mujer conmigo, no podía comer bien. No sabía a qué se refería hasta un rato más tarde, pero ese no es el caso. Resulta que tomamos unas copas de vino, y lo siguiente, ya te puedes imaginar, nos lo estábamos montando en nuestro antiguo dormitorio. Y esta paisana es una auténtica fiera en el catre. Lo daba todo de si, todo lo que una mujer de verdad hace cuando no le preocupa su peso, o su carrera, o si los niños pueden oírnos. Y casi sin darme cuenta, se fija en ese precioso espejo del viejo tocador de tu madre, lo pone en el suelo y nos ponemos ahí, para vernos mientras lo hacemos. Y es una auténtica pasada, pero también me hace sentir triste, porque no dejo de pensar "¿Por qué Connie nunca puso el espejo en el suelo? Hace como 14 años que tenemos ese viejo tocador y nunca lo hemos usado como juguete sexual."

El sábado, vino tu hermana con mi copia de la orden de separación. Quiero decirte que, ya sé que Vicki es sólo una cría y todo eso, pero ya va sabiendo lo que hace y ha sido para mi una gran amiga durante todo este duro tiempo. Me da muchos buenos consejos sobre ti y sobre las mujeres en general. Está poniendo lo mejor de sí para que volvamos a estar juntos. Lo está de verdad, Connie.

Y en esto que estamos tomando unos chupitos de gelatina mientras nos damos un baño de espuma y hablamos de tiempos mejores. Y me fijo en esta joven que tiene los mismos genes que tú, y todo cuanto puedo hacer es pensar en lo mucho que se parece a ti cuando tenías 18 años. Y eso casi me hace llorar. Y luego resulta que Vicki es toda una experta en el rollo anal, lo cual me lleva a pensar en cuántas veces te presioné para que lo probases y lo mucho que alimentó eso algunas de nuestras discusiones. Pero ¿eres capaz de darte cuenta de que incluso cuando estoy moviéndome dentro del anillito de canela de tu hermana, lo único que hago es pensar en ti? Es cierto, Connie. En tu corazón debes saberlo. ¿Crees que podríamos volver a empezar? ¿Dejar a un lado todas nuestras diferencias y empezar desde cero? Yo creo que si. Si sientes lo mismo, por favor, por favor, por favor de verdad, házmelo saber.

Cambiando de tema, ¿puedes decirme dónde está el puto mando a distancia?

Con cariño, Dan.

He intentado ser lo más fiel posible al texto original.

Un saludo. El Tío Rubo =)

27 noviembre 2006

50 errores que cometen las mujeres durante el sexo

Si hace unos días copiaba y pegaba un artículo sobre los 51 errores que cometen los hombres durante el sexo, hoy he leido la réplica, que también reproduzco aquí.
No estoy de acuerdo al 100% con todos los puntos, pero es interesante y, en general, bastante correcto, aunque se echan de menos comentarios como los del otro post. Salud.


50 cosas que una mujer no debe hacer con un hombre, según ellos:
1- Hacerse de rogar: el sexo "no es un favor" para ellos.
2- Tumbarse y esperar que el hombre lo haga todo: algunos lo llaman "ponerse en modo pasivo" o "síndrome del examinador de autoescuela". Esto es cosa de dos.
3- La falta de iniciativa: es lo que más les molesta.
4- Hacerse una coleta ante de practicarle sexo oral: puedes cortarle el rollo.
5- Hacer daño con los dientes durante una felación: quizá no quiera volver a practicarlo.
6- No utilizar las manos durante la felación: le gusta sentir que juegas con 'su cosita'.
7- Planificar cuándo y cómo hacerlo: darle fecha y hora le agobia. Déjate llevar y que surja el momento. No hay que tenerlo todo bajo control.
8- Decirle que apague la luz: hacerlo con la luz encendida no es pornográfico.
9- Fingir los orgasmos: las exageraciones se notan.
10- Meterle el dedo en el ano mientras eyacula: ¡Ni se te ocurra hacerlo sin preguntar! Seguramente no sepa interpretarlo, para él es terreno vedado.
11- Poner pegas con el sexo oral: él nunca lo haría.
12- No innovar: si no te abres a probar cosas nuevas se acabará cansando.
13- Los complejos: el "me siento fea" no les deja concentrarse. Si se acuesta contigo es porque le gustas.
14- Hacer comentarios que no vienen a cuento durante el coito: estar atenta a otras cosas como echar el pestillo de la puerta "denota falta de interés".
15- El pudor: él no sabe lo que es eso. Suéltate un poco más.
16- Pensar que ciertas cosas sólo las hacen las prostitutas: no te reprimas. Si te apetece, todo vale.
17- Querer que te abrace demasiado: con un poco de cariño postcoital es suficiente.
18- Negarse, por decreto, a practicar el sexo anal: están hartos de que sea un mito y se les considere "enfermos" por proponerlo.
19- Calentarle para, al final, no hacer nada: si no te apetece es mejor que no empieces. No le dejes con la miel en los labios.
20- Preguntar si 'está dentro': sin comentarios. Su autoestima dejará de existir.
21- Agarrarle con fuerza la cabeza mientras te hace sexo oral: a ti tampoco te gusta. Le ahogas.
22- No tocarle: a él también le gustan las caricias.
23- Coger su pene con demasiada energía: no es una zambomba.
24- El 'hoy me duele la cabeza': un clásico. Cambia de excusa.
25- 'Jugar' con sus testículos sin delicadeza: no son de goma.
26- Quedarse dormida antes o durante el acto: la primera puede molestarle, pero con la segunda se va de casa.
27- No hacer "un esfuerzo" si terminas antes: tú lo tienes más fácil que él.
28- Ponerse a recoger todo nada más acabar: podéis hacerlo después.
29- Poner una toalla en el sofá para no manchar: si lo haces se sentirá cohibido.
30- No meterle mano: le gusta ver tu cara más atrevida. Lánzate.
31- No decirle cosas bonitas: dicen que "los piropos no se inventaron sólo para las mujeres" y que ellos también tienen "su corazoncito".
32- Creer y decir que todos los hombres son iguales: evita las generalizaciones. No le puedes decir a tu pareja que es como los demás.
33- Pensar que siempre tiene ganas: él no es una máquina sexual. A veces no le apetece.
34- No quitarse los calcetines: vale que el invierno es frío, pero es poco sexy.
35- Los 'pedos' vaginales: eso es inevitable.
36- Castigar sin sexo: no lo utilices como arma arrojadiza o moneda de cambio en la pareja.
37- Comparar el tamaño de su pene con el de tus antiguas parejas: no lo hagas, aunque te lo pregunte.
38- No estar depilada: no quiere que te rasures para él, pero sí la marca del bikini como mínimo.
39- Irse un momento a hacer pis en mitad del acto: esto es como cuando te vas de viaje, hay que hacerlo antes.
40- Quitarse el maquillaje "durante un buen rato" antes de hacerlo: conseguirás que pierda el interés o que se duerma.
41- Tener cosquillas por todas partes: al principio tiene gracia, pero luego desespera.
42- No usar lencería nueva: sobretodo si te la regala él. Un conjunto explosivo le dejará sin palabras. Olvídate de las bragas de dibujos animados.
43- No ponerle nunca el preservativo: ya se siente perjudicado respecto a ti por tener que ponérselo. Que no se sienta sólo en eso.
44- No comprar preservativos: él se los pone, pero os sirven a los dos.
45- Dar por supuesto que los pezones del hombre no sirven para nada: que no llamen la atención no quiere decir que sean de adorno.
46- No dejarle que te mire: él se excita viendo cómo disfrutas.
47- No decir lo que te gusta en la cama: pídele lo que te apetezca, no seas vergonzosa. Pónselo más fácil y saldrás ganando.
48-Poner mala cara o quedarse en silencio cuando eyacula demasiado rápido: peor se siente él. Ten paciencia, la emoción a veces juega malas pasadas.
49- Querer hablar por hablar después: si no es importante, déjalo.
50- Preguntarle qué ha sentido: ya lo sabes

22 noviembre 2006

51 errores que cometen los hombres durante el sexo

Copio y pego del blog de mimetist:


Hoy aparecía en Digg una noticia sobre los 50 errores (51 en realidad) que cometen los hombres durante el sexo, un artículo escrito por Rod Phillips (consultor sexual online en Sex and Relationships). Como está relacionado con el tema que pidió nuestra Doble de Laetitia Casta (trucos & consejos sexuales)… lo he traducido, cambiado, completado, sesgado y manipulado para dar lugar a esta lista. El original lo tenéis justo aquí, en inglés y sin mis estúpidos comentarios personales.

1- Ir directamente al tema.
Hay que tener claro que normalmente hay “un camino que recorrer” dentro de toda relación sexual… ir directamente a meterle tus manos bajo la ropa interior tras apenas un par de besos posiblemente conseguirá el efecto contrario al de excitación que perseguimos.

2- No saber cómo besarla.
Hay muchas formas de besar y sólo una o dos son adecuadas para cada situación. Apasionado, sensible, fuerte, suave… besar bien es un arte que lubrica los engranajes del sexo. Aprender a besar es indispensable para disfrutar de la experiencia… piensa que un beso (en la boca) ya es en sí mismo un acto sexual, así que si no sabes besar tu pareja podría pensar que tampoco sabrás ir más allá. (Yo no sé besar, ¿quién me enseña?)

3- Ser demasiado brusco/rudo cuando tocas sus zonas erógenas.
A nosotros nos suelen gustar más las caricias fuertes (a mi no), pero a ellas ese tipo de caricias sueles producirle más dolor que placer (y en algunos casos lo agradecen). Su clítoris es el punto más sensible de todo su cuerpo así que hay que tener mucho tacto a la hora de tocarlo. (dedos, manos, lengua, labios y nariz lubricados, please).

4- No acariciarla.
El segundo mayor órgano sexual de la mujer es su piel (el primero es su mente). Puedes convertir cada roce sobre su cuerpo en una caricia sexual… concentración, suavidad y calma (que parezca que sabes lo que haces).

5- Engancharse a sus pezones como un recién nacido.
Reconozco que en este punto siempre caigo… veo un pezón me lo tengo que meter en la boca. Pero, por lo visto, antes debemos jugar con la lengua sobre su areola y el resto del pecho (sin olvidar las caricias, of course)… les encanta.

6- Morderle el lóbulo de la oreja porque crees que es sexy.
Puede que ella no piense lo mismo. En cualquier caso hay que hacerlo suavemente y esto también va por vosotras… que más de una vez he estado a punto de irme llorando a casa.

7- Hacerle un chupetón en el cuello
Si tienes más de 16 años esto no se debe hacer… si necesitas saber porqué es que tienes menos de 16. Dejar marcas sobre el cuerpo en zonas visibles sólo lo hacen los ganaderos con las vacas… respeta a tu pareja. (jaja, parece un slogan: “respeta a tu pareja y… no toméis drogas“)

8- No afeitarse antes del sexo.
Esto es obligatorio, la barba de dos o tres días se clava en la suave piel de las féminas con tremenda facilidad. Seguro que a ti tampoco te gustaría hacerlo con un tío que no para de clavarte su barba.

9- No lavarte (en general y antes del sexo).
La higiene es esencial… tampoco es plan de ir al baño justo antes a lavarte los bajos como si estuvieses con una prostituta pero hay que salir limpio de casa para asegurarse de que los calzoncillos no hacen ruido al despegarse de tu piel.

10- Olvidar que su cuerpo está esperando a ser tocado.
No hace falta llegar a la cama para comenzar las caricias… de hecho cualquier momento es un buen momento para tocarla sutilmente (o no tan sutilmente). A veces un roce de manos mientras camináis puede excitarla mucho más que las caricias premeditadas y evidentes.

11- Intentar meter tus dedos bajo su ropa interior antes de que esté preparada.
Tómate tu tiempo, deja que la situación se desarrolle con naturalidad… a veces la certeza de “lo que está por venir” es más erótico y excitante que el acto por sí mismo.

12- Tirar el condón al suelo.
Capullo, como tú no limpias… lo ideal es tirarlo a la basura. Evita lanzarlo al inodoro porque a veces se queda flotando… se han dado casos en los que se atascan las tuberías y no es una situación agradable. Tampoco suele ser agradable ver cómo lo guardas en el bolsillo/cartera como trofeo.

13- Ir directamente al clítoris durante el sexo oral o la masturbación.
A diferencia de nosotros, esto a ellas no tiene porqué gustarles. En todos los casos será mucho más excitante y placentero que te centres en la zona que hay entre su vulva y sus piernas, al rededor de los labios y su clítoris o incluso en otras zonas del cuerpo… seguro que provocarás más placer que sólo estimulando su clítoris.

14- Parar justo cuando ella no quiere que pares cueste lo que cueste.
A veces puede ocurrir que ella esté disfrutando tanto de la relación que se olvide por un momento de participar de forma activa… eso significa que lo estás haciendo bien, no que esté pensando en qué habrá para cenar.

15- Ser torpe al desnudarla.
En todo momento debe parecer que sabes lo que haces, eso es algo que consigue excitarlas más de lo que creemos y lo notan en seguida. Nunca he tenido problemas para arrancar un sujetador, pero sé que muchos se atragantan en este punto… si no estás seguro de hacerlo bien, NO LO HAGAS… sigue excitándola y se lo quitará ella misma.

16- Quitarte la ropa de forma ridícula.
Ten en cuenta que te está viendo alguien, procura quitarte la ropa con algo de dignidad. No hay nada más patético para una mujer que un hombre en calcetines y calzoncillos… salvo, posiblemente, un hombre en calcetines. El orden más adecuado es: primero parte de arriba (camisa, camiseta, etc), después calcetines, después pantalones, etc… evitar dar saltos por la habitación para hacerlo y mantener el equilibrio. O lo haces bien o darás que hablar en su círculo de amigas.

17- Esperar que se depile su “cosita” para ti.
Este punto me cabrea. A todos (o casi) nos encanta ver esas zonas depiladas… al menos parcialmente… pero a ellas les pica (prueba a depilarte tú y entenderás, como yo, porqué no lo hacen). Si no te puedes resistir pídeselo o explícale porqué quieres que lo haga, pero si dice “no” no la agobies y acepta su decisión.

18- Meterle un dedo en la vagina antes de que esté preparada, listos, fuera!!
En general, les gusta ser penetradas tanto como a nosotros penetrarlas. Pero sólo les gusta cuando es el momento correcto, es decir, cuando están lo suficientemente excitadas para disfrutarlo. Por ejemplo, durante el sexo oral mientras estimulas su clítoris (y alrededores) con tu lengua, llegará un punto en el que ella deseará tener uno o dos dedos dentro… comienza con uno y, si crees que le gustará, usa también otro… a no ser que tengas dedos de duende: CON DOS BASTA.

19- Atacar sin preguntar.
No coincido con este punto… ¿qué pasa con el factor sorpresa? Evidentemente debemos estar seguros de que ella está de acuerdo en tener relaciones y saber hasta dónde nos va a dejar llegar… eso no significa que tengamos que preguntar cada vez que queramos hacerlo, sino simplemente leer sus gestos (Piernas abiertas = Si; Corte de Mangas = No).

20- Intentar meterla a ciegas una y otra vez sin conseguirlo.
Si por alguna razón no encuentras la entrada al templo maldito… pídele que te ayuda. Notar como lo intentas en vano puede provocar carcajadas.

21- Esperar hacer el amor con ella dándote la espalda.
A muchas les encanta esta posición, pero a muchas otras les hace sentir incómodas… pueden ser más conscientes de su culo o sentirse como un objeto sexual por lo impersonal de la postura. Explicándole porqué te gustaría hacerlo así seguramente hará que coopere.

22- Empujar demasiado fuerte.
Como en el caso de la barba, a ti tampoco te gustaría tener a un tío metiéndotela demasiado fuerte. Al principio hay que ser suave y poco a poco aumentar la fuerza (si es necesario), pero nunca pasarse… si oyes crujir su cadera ya es tarde.

23- Correrse demasiado pronto.
No hay muchos hombres que puedan durar lo suficiente para satisfacer a una mujer que disfruta de su estimulo vaginal y punto G. A pesar de todo hay técnicas para intentar controlarnos como por ejemplo la conocida como “¿cuál era el nombre de aquel libro de Paco Umbral?”… o otras mejores como el Tantra.

24- No correrse o perder la erección al ponerse el condón.
El primer caso es poco habitual, así que soy raro hasta en eso… el segundo es casi la norma y prácticamente todos perdemos algo de vigor si no somos rápidos al ponerlo. “No terminar nunca” puede resultar molesto para ella, que puede pensar que no te excita lo suficiente o doloroso por erosión… puedes visitar a un especialista para ver si tienes algún problema. Para no perder la erección mientras nos ponemos el condón ya se han hecho muchos avances (PRONTO!!)

25- Preguntarle “¿Te ha gustado?”
Serás chuloplaya… si le ha gustado es algo que te comentarán los vecinos al quejarse de los gritos. Como mucho podrías preguntarle: “¿Qué te gustó más? ¿cuando te hacía xxxx o cuando te hacía xxxx?”

26- No darle sexo oral cuando lo está pidiendo a gritos.
A la mayoría nos gusta y nos excita… pero es que hay chochos y chochos. Si te desagrada el olor o el sabor podéis probar a ducharos/bañaros juntos antes del sexo. En cualquier caso, si no se lo haces no esperes que ella te haga lo propio a ti.

27- Fallar en darle placer si te corres demasiado rápido.
Recuerda: “Ella debe terminar primero!!”. Nosotros acabamos y perdemos por un pequeño lapso de tiempo el interés sexual (a mi no me pasa… yo voy a piñón fijo), pero suele pasar. Asegúrate de haberle dado placer antes (durante el sexo oral) para que ambos hayáis disfrutado de la relación. Si no consigues que disfrute se aburrirá en tu cama… y no quieres que eso pase.

28- Intentar coaccionarla para que te haga sexo oral.
Si quiere hacerlo lo hará y si no NO. Ella no te obliga a ti, así que respétala… no me hagas sacar otra vez el ejemplo del hombre de la barba.

29- Intentar forzar su cabeza para “que entre toda” mientras te practica sexo oral.
Aquí si… el hombre de la barba te hace eso y tú haces de todo menos disfrutar. Se trata de una relación entre dos personas que quieren pasarlo bien… ¿tú te lo pasas bien cuando tienes ganas de vomitar? (Pues vete al parque de atracciones). Lo que realmente nos da placer es su lengua jugando con el glande, mantén tus manos alejadas de su cabeza o, como mucho, sujeta su pelo y disfruta del espectáculo.

30- Sujetar su cabeza mientras te practica sexo oral.
Parecido al anterior pero no necesariamente igual… puede ser útil durante un momento, pero mantener la mano sujetando su cabeza puede llegar a agobiarle. Esto es muy común en el porno USAmericano, pero no por eso adecuado en la vida real.

31- Correrte en su boca sin haberle preguntado si está de acuerdo.
“Es que si le pregunto me dice que NO”… ya, ya lo sabemos, pequeño Timmy, ninguna te dice que SI la primera vez… pero al final se cansan, las convences o pierden una apuesta y consigues tu deseo. El sabor del semen (a mi me lo han contado) no es precisamente el de las uvas en enero… es algo desagradable y, si lo hace, lo hace porque A TI te gusta. De tragar ni hablamos… muy hambrienta tiene que estar una mujer para hacerlo sin tener en cuenta tus gustos. (Que también son los míos).

32- Pensar que el porno tiene algo que ver con la vida real.
La prueba: Levanta tu camiseta, ¿hay abdominales marcados? El porno no es real (por mucho que me joda), la mayoría de las prácticas son desagradables tanto para ellas como para ellos…

33- Poner una película porno sin preguntarle.
A ella puede desagradarle o hacerle sentir que no te excita por si misma. Puede ser una experiencia muy satisfactoria si está de acuerdo pero también un gran fracaso si no lo está… asegúrate antes.

34- Pedir perdón por el tamaño de tu pene.
Lo que me faltaba, esto no lo había oído nunca. A quien lo haga se lo cortamos. Recuerda: El 98% de las mujeres prefieren tener un amante sensible antes que uno con un gran pene. Tener la polla grande sólo te garantiza trabajo en la industria del porno… complacer a una mujer requiere mucho más.

35- Responder sinceramente cuando te pregunta “¿cómo era tu última amante?”
JAMÁS LE DIGAS A UNA MUJER QUE TU ÚLTIMA NOVIA/ROLLO/AMANTE ERA GENIAL. JAMÁS. Si te pregunta si está gorda, ¿le dirías la verdad? Pues ya está. “Mi última amante era lo peor, no sabía hacer nada y tuve que dejarla por eso…” Puede que tu pareja no te crea pero es justo lo que quiere oír.

36- Preguntarle si quiere hacer un trío con otra chica.
Suelen proponerlo ellas, casi ninguna quiere probar con otro chico pero sí con otra chica. La cuestión es que si se lo propones tú pensará que necesitas algo más y si hablas de una chica concreta se pondrá celosa. A mi me lo han propuesto en alguna ocasión pero con condiciones… una de las cuales era casi siempre: “pero a la otra no se lo puedes hacer, sólo a mi”

37- Hacer que ella haga todo el trabajo.
Cambiar de posición de vez en cuando siempre es buena idea para pasarlo bien. No le digas siempre que se ponga ella encima u os estanquéis en una misma postura… imaginación!!

38- Intentar meterla por detrás “sin querer queriendo”
El sexo anal es algo que se consigue hablando. No creo que para ellas sea una experiencia agradable (al menos no las primeras veces) y mucho menos si se hace en un momento inesperado. En cualquier caso, decir que fue “por accidente” no sirve de nada… no te creerá.

39- Fotografiar o filmar vuestras relaciones sexuales.
Desafortunadamente tomar fotos o grabar un vídeo de vuestras relaciones sexuales es poner cierto poder en las manos de la persona que tiene las fotos. Debemos estar seguros de la lealtad de nuestra pareja para poder hacer algo así y estar tranquilos… si los dos estáis seguros puede ser realmente morboso.

40- Caer en la misma rutina cada vez que lo hacéis.
Salvo que tus relaciones sexuales tengan la finalidad de procrear y sólo esa, no debes permitir que la rutina se suba a vuestra cama. Cambiar de posiciones, de roles, compartir fantasías, realizar juegos (vendarle los ojos, por ejemplo) o incluso hacerlo en sitios distintos al habitual… hace que la chispa nunca se apague.

41- No mantener el romance.
El romance es parte esencial de toda relación… vuestra historia (la parte que se saltan en las pelis porno) es una de las partes importantes del sexo. Ser romántico (pero no empalagoso) es algo difícil y que requiere mucha experiencia… no estamos hablando de escribirle poesías y comprarle bombones, sino de, por ejemplo, la sensualidad en las miradas y los gestos que hacen que note tu presencia aunque estéis en puntas diferentes de una misma sala. (Las poesías suelen ser malísimas, cutres y muy empalagosas).

42- Abofetearle el culo sin saber si quiere jugar a ser dominada.
Timmy, no importa lo excitante que te parezca… intenta algo más suave primero para ver cómo reacciona. Si no lo haces, te devolverá la hostia en la cara o, peor, en las pelotas.

43- Intentar hacerlo tal y como lo hacen en algún libro (o película).
Puede resultar divertido si lo habéis acordado, si no seguramente a ella no le gustará. Comunicación.

44- Jugar con su ano antes de que esté suficientemente excitada para que le guste.
Mientras estimulas su clítoris y tienes un dedo en su vagina quizá pienses que le podría gustar algo de jugueteo anal. Podrías usar tu dedo meñique para tocar suavemente su ano mientras con tu dedo índice juega con su punto G. Esto le encantará si está muy excitada o cerca del orgasmo… pero podría cortarle el rollo en caso contrario, hay que estar muy seguro de cuándo hacerlo.

45- Dejarla sorda gritándole al oído cuándo te estás corriendo.
Muerde un rato la almohada o no habrá una segunda vez.

46- Decir guarradas sin estar seguro de que a ella le gusta.
En general un poco de lenguaje soez ayuda a aumentar la excitación. La primera vez que tu pareja te diga que “le folles su caliente y mojado coño” entenderás lo que te digo. Si aún no ha pasado puedes proponérselo a ver qué hace… quizá ella no se haya atrevido a hacerlo. Recuerda que según las malas lenguas “las más calladas son las que más se sueltan“.

47- Tumbarte sobre ella.
Si no quieres que muera aplastada o por asfixia… mantén con los brazos tu propio peso.

48- Eyacular sobre ella sin preguntarle.
Hacerlo es de lo más excitante (hacerlo sin preguntarle también), pero es preferible haberle preguntado antes. Luego se pone todo perdido y pasa lo que pasa.

49- Eyacular sin control.
Me refiero al efecto “manguera a presión - bombero pequeño”. Por cierto, si le das en la cara “sin querer” tampoco te creerá.

50- No tenerla un ratito entre tus brazos después del sexo.
Esos momentos son en los que tu pareja se siente (o debería sentirse) más cercana a ti… quiere saber que es especial, que es querida… quiere sentirse adorada por el hombre que está junto a ella. Darse la vuelta y quedarse dormido es, además de una falta de respeto, el acto perfecto para no volver a compartir cama con esa mujer. Préstale la atención que necesita.

51- No limpiar después del sexo.
Las cosas se ensucian, las camas se deshacen, la ropa termina tirada por todas partes… lo lógico es ayudar a recoger el campo de batalla. Si lo hacemos es muy posible que tengamos oportunidad de volver a destrozarlo.


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